Funerarias Córdoba – FUNERARIA GARCÍA SECILLA
Servicios de Tanatorios

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Coches fúnebres en Córdoba

El servicio de coches fúnebres en Córdoba, que ponemos a disposición de nuestros clientes en FUNERARIA GARCÍA SECILLA, consta de una flota de vehículos completamente equipados para un transporte seguro del féretro.

Además, nuestra flota de coches fúnebres también se emplea en traslados de familiares y amigos del difunto, actividad que es analizada y planificada con rigurosidad para que los recorridos se realicen lo más cómodamente posible.

Si necesita más información de éste y otros servicios que ofrecemos en FUNERARIA GARCÍA SECILLA, póngase en contacto con nosotros y le daremos el asesoramiento personalizado que necesite. No dude en pedirnos presupuesto sin compromiso.

La historia de los coches fúnebres

A mitad del siglo XVII, cuando las poblaciones empiezan a crecer y las iglesias empiezan a quedar más lejos de las casas, los carromatos empiezan a ser tirados por caballos. El problema que había es que los entierros no se hacían inmediatamente y al dejar el féretro expuesto a las inclemencias durante días, provocaba que estos se deterioraran, por lo que se empezaron a construir las carrozas fúnebres para evitar que se estropeara la madera. Pero es a partir del siglo XIX cuando estas carrozas empiezan a ser más sofisticadas, con adornos de madera tallada, palomas y pergaminos, además de las pesadas cortinas de terciopelo, siempre construidos a mano en madera de caoba.

Como era de esperar, su mayor auge tuvo durante la época victoriana; después de la muerte del Principe Alberto en 1861, a los ingleses les fascinó el tema de los funerales y las prácticas de duelo, convirtiéndose en un gran negocio de la época, como vimos en el post sobre la moda y el luto.

El primer coche fúnebre motorizado, eléctrico para ser más exactos, no fue creado hasta 1907, para el funeral de Wilfrid A. Pruyn. Fue inventado por HD Ludlow, que encargó la construcción del vehículo basado en la carroza de caballos y el chasis del autobús. Esto hizo que los clientes más pudientes de Ludlow se interesaran por él, y se utilizó hasta en 13 funerales antes de construir uno más grande. Debido a que su coste era bastante caro, este tipo de vehículo no se formalizó hasta los años 20, cuando los motores de combustión se hicieron más poderosos. En 1915, Geissel & Sons integraron la cabina del conductor al resto del coche, por lo que este se hizo menos pesado y más asequible. El formato que todos conocemos, el de grandes limusinas, fue patentado en los años 30 y con modificaciones, es el estilo que se mantiene hasta nuestros días.

Con la revolución del motor ya instaurada en nuestras vidas, fueron las marcas de coches de lujo los que se decantaron por este estilo de coches: Cadillac y Lincoln en EEUU y Canadá, y Mercedez Benz en Europa; hasta 1970, era común utilizar el coche fúnebre como ambulancia, hasta que en 1979 se prohibió por cuestiones de higiene.

Como curiosidad, en Japón, existen dos tipos de coches: el de estilo “extranjero”, el que todos conocemos, o con la parte de atrás modificada en forma de pequeño templo budista.

Pero no solo de coches vive el hombre, y también existen las motos fúnebres. En 2011, una de estas motos consiguió entrar en el libro de los récord Guinnes como el coche fúnebre más veloz. Su diseño es una moto con una especie de sidecar que va junto a ella. En esta caso la moto elegida fue una Hayabusa que alcanzó los 193km/h.

Cómo son nuestros coches fúnebres

El coche fúnebre conduce los restos mortales del fallecido desde el lugar del deceso hacia el lugar del velatorio. A su vez, hacia la iglesia o sala laica en la que se realice la ceremonia de despedida. Así como al cementerio donde será inhumado o incinerado el cadáver.

En todos nuestros coches fúnebres la parte trasera está diseñada para alojar un féretro y las flores que suelen acompañarlo. Esta zona tiene unas guías metálicas que sujetan el ataúd con seguridad y que permiten su desplazamiento para mayor comodidad de nuestro personal funerario. En la parte delantera del coche fúnebre se aloja el conductor y algún familiar o acompañante del fallecido.

Los coches fúnebres con los que contamos, garantizan una calidad y seguridad del servicio absolutas.

Todos nuestros coches fúnebres (técnicamente vehículo funerario) están provistos de la correspondiente autorización para la prestación de servicios de transporte funerario. La normativa somete la autorización anterior al cumplimiento de tres requisitos básicos que deben cumplir los coches fúnebres:

– La distancia existente desde el final de la cabina del conductor hasta la puerta trasera del vehículo, es decir, el habitáculo, debe ser suficiente para contener el féretro y facilitar su manipulación;

– La separación de la cabina y el habitáculo mortuorio debe ser estanca;

– El habitáculo del féretro, incluso los elementos de ornamento, deben ser construidos con material impermeable y de fácil limpieza y desinfección.

Además, durante el transporte de un fallecido (conducción o traslado), no se pueden establecer etapas de permanencia en lugares públicos o privados, excepción hecha de las específicas para servicios religiosos o ceremonias laicas o las impuestas por normas de tráfico o laborales.

Somos estrictos con todas estas normas y en la seriedad de un transporte respetuoso y efectivo para con el fallecido y las familias.

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